Viaje a Seúl (I)
Como os comenté hace unos días, la semana pasada estuve visitando Seúl con dos amigos españoles. Lo que había oído decir a la gente que vive aquí en Japón y ha visitado Seúl es que es como Tokyo pero con unos 20 años de retraso, con ropa de marca, cosméticos y comida barata (especialmente yakiniku, un típico plato de carne a la parrilla que procede de Corea). Así, no le veía muchos alicientes a visitar la ciudad. Sin embargo, puesto que tan sólo algo más de dos horas separan Tokyo de Seúl pensé que sería una lástima no visitarla nunca.
Y creo que hice muy bien en venir. Sencillamente me lo he pasado genial, ya necesitaba salir de Japón y ver nuevos ambientes. Me he encontrado con un país cuya gente reúne muchos de los mejores aspectos de Oriente y de Occidente. Los coreanos son, como había podido comprobar ya con l@s corean@s que conozco de la academia de japonés a donde voy, son tan o más amables que los japoneses pero además sin ser tan recatados, vergonzosos o reprimidos en público. El resultado es una especie de españoles en Asia oriental, una combinación que me ha sorprendido muy gratamente.
Es cierto que Seúl seguramente, y a pesar de ser la tercera ciudad más poblada del mundo, no tiene tantos atractivos turísticos como pudiera tener Tokyo, pero sin ponerse a comparar se trata de una ciudad enormemente interesante a mi parecer.

El avión de Asiana que nos llevó a Seúl. Como cualquier otro, pero con azafatas coreanas.

En inmigración, pasando las fuertes medidas de seguridad sanitaria de Corea (con medición de la temperatura incluida).
Llegamos al aeropuerto de Incheon el sábado ya tarde en la noche, y entre que llegamos al hotel que habíamos reservado nos dieron casi las dos de la mañana. Pero puestos a aprovechar desde la primera noche que pasábamos allí nos dispusimos a ver el ambiente nocturno de Seúl. Si en Tokyo serían Roppongi, Shibuya o Shinjuku, en Seúl los dos barrios más famosos para salir por la noche son Itaewon y Hongdae. El primero es una zona llena de extranjeros, por lo que preferimos ir a Hongdae, una zona universitaria con muchos locales y restaurantes abiertos las 24h.
Nos subimos a un taxi (como en Tokyo, el metro cierra poco después de la medianoche, aunque en Seúl el taxi es muy barato -si van cuatro personas no cuesta mucho más que el metro-; creo que he cogido más taxis en una semana que en el resto de mi vida), y le digo al taxista con mi súper acento coreano de dos horas (las que estudié en el avión):
-«a Hongdae»
Taxista -eh?
- a Hongdae. Hong-dae. The university district.
Además le enseño en un mapa el lugar al que queríamos ir. Se pone las gafas intentando ver lo que pone -no veía tres en un burro, qué peligro de hombre-, y dice:
-Ahhh... ok, ok!
... y vamos para allá. La dirección que tomó me dio la sensación que era totalmente contraria a donde yo creía que estaba Hongdae, pero bueno, él lo sabrá mejor que yo, pensé. Y 5 minutos después nos plantamos en Hongdae, con sus restaurantes y demás. Sin embargo, al pasear un poco por la zona me dio la sensación de que no era el lugar del que había oído hablar, así que tras comprobar que los coreanos hablan aún menos inglés que los japoneses, veo al único extranjero que había por la zona y le pregunto de algún lugar al que ir. La cara que se me debió poner cuando me dijo: «pues deberías ir mejor a Hongdae, aunque está bastante lejos de aquí».
Y resulta que estábamos en Kondae (Konkuk Daehakgyo, «Universidad de Konkuk»), y no Hongdae (Hongik Daehakgyo, «Universidad de Hongik»). Se dice que en el coreano existen varios sonidos totalmente impronunciables e imperceptibles para el oído del hispanohablante no entrenado, y desde entonces pude comprobarlo muuuchas veces.
No obstante, resultó que Kondae, sin ser tan famoso como Hongdae, era un lugar de lo más entretenido para pasar una noche de visita, lleno de gente joven y con multitud de locales, bares, restaurantes, etc. abiertos las 24h y prácticamente turistas. Unos días después estuve en Hongdae y creo que me gustó menos, por lo que me alegro que acabáramos ahí el primer día. Tengo la sensación de que Seúl rebosa más vida nocturna que el mismo Tokyo, hay como más vida por la noche.
Con el primer metro de la mañana volvimos al hotel a descansar un rato para poder aprovechar bien el que sería nuestro primer día completo en Seúl.
No me llevé la cámara, así que no tengo fotos de esa noche. En otro post sigo contando cómo fueron los demás días.














































